La forma de las Musas
Autor/es
Carrasco Ferrer, MartaFecha
1997Tipo de documento
bookPartÁrea/s de conocimiento
Historia y Expresión ArtísticaMateria/s Unesco
5506.02 Historia del ArteResumen
El Licenciado Vidriera, en la conocida obra de Miguel de Cervantes, “se partió a Roma, reina de las ciudades y señora del mundo. Visitó sus templos, adoró sus reliquias y admiró su grandeza; y así como por las uñas del león se viene en conocimiento de su grandeza y ferocidad, así él sacó la de Roma por sus despedazados mármoles, medias y enteras estatuas, por sus rotos arcos y derribadas termas, por sus magníficos pórticos y anfiteatros grandes, por su famoso santo río...”. No de otro modo debió presentársele la ciudad a otro viajero, éste real y no imaginario, que había llegado a Roma unas décadas antes, también procedente de la Península Ibérica: se trataba del pintor portugués Francisco D´Ollanda.
Tenía este artista veinte años cuando el rey Juan III, en 1537, le envió a Italia para estudiar la cultura clásica y hacer dibujos de arquitectura. Encontró la Urbe en plena efervescencia arqueológica: se trasladaba la estatua ecuestre de Marco Aurelio desde Letrán hasta el Capitolio, Pablo III Farnesio estaba demoliendo varios edificios del Foro para construir la Basílica de San Pedro, y mientras, tanto el propio pontífice como diversos miembros de su familia se afanaban en descubrir magnificas estatuas ente las ruinas de las Termas de Caracalla.




