Gian Battista Piranesi y la Roma inmortal
Fecha
2020Tipo de documento
articleÁrea/s de conocimiento
Historia y Expresión ArtísticaResumen
Apenas tenía Piranesi veinte años cuando se le presentó la oportunidad de trasladarse a Roma en el séquito de un embajador. Se puso en marcha, y enseguida vio abrirse ante sus ojos la grandiosidad de las ruinas romanas, así como un panorama artístico de máximo interés: pintores llegados de todas partes consideraban la ciudad pontificia como un lugar acogedor y un escaparate para darse a conocer en toda Europa. Baste citar, por ejemplo, al napolitano Corrado Giaquinto, que llegó a ser pintor oficial de Fernando VI. Junto a ellos, se abrían camino el toscano Pompeo Batoni y, sobre todo, al bohemio Anton Rafael Mengs, que llegó a las riberas del Tíber en 1741, un año después que Piranesi.




